A cuatro patas

Más verdad en el escupitajo de un vagamundos
que en toda vuestra verborrea moralista de postal “porque todos”,
más realismo en su forma de rascarse la mugre de la barba
que en vuestras maneras amaneradas de ajustaros la impoluta corbata.

Hay más hombre en la ginebra que roe y corroe hígados a la intemperie,
más sabiduría en sus borracheras de fracasados en balbuceos inteligibles,
que en todo el agua que fresca refresca las limpias bocas de brillantes dentaduras
de las que nacen las perfectas palabras de avaros vendedores de codicia infecciosa.

Porque lucharon contra el “así me lo enseñaron”, vagan y arrastran el desprecio
que a sí mismos se otorgaron justos en la derrota de la más digna de las batallas,
mientras rebaños son conducidos por ovejas enfermas, y confusos los pastores,
vista al suelo, y suelo, y suelo, así van sus ojos, caminan a cuatro patas sin saberse.

A Ismael Loperena

Tierratrece

El Intento

Él cree que se increpa a los monstruos
por potencial posibilidad:
osado es el miedo;
él necesitó comprender(los),
pero se le fue el paso a uno más.

Él nunca estuvo del todo
y el intento se escribe con vano.

Tierratrece