Con una carta

Una carta
de alguien que se marchó
son cien perros
siempre hambrientos
suplicando en los tímpanos;
quince copas al día
que, cansadas de ir
a ninguna parte
reposan etílicas
en el hígado,
empapando.

Con una carta
de alguien que se marcho
no importa la elección,
la leas o no,
será cavar hondo
hasta el vacío
desde que el gallo avisa.

Tierratrece

A cuatro patas

Más verdad en el escupitajo de un vagamundos
que en toda vuestra verborrea moralista de postal “porque todos”,
más realismo en su forma de rascarse la mugre de la barba
que en vuestras maneras amaneradas de ajustaros la impoluta corbata.

Hay más hombre en la ginebra que roe y corroe hígados a la intemperie,
más sabiduría en sus borracheras de fracasados en balbuceos inteligibles,
que en todo el agua que fresca refresca las limpias bocas de brillantes dentaduras
de las que nacen las perfectas palabras de avaros vendedores de codicia infecciosa.

Porque lucharon contra el “así me lo enseñaron”, vagan y arrastran el desprecio
que a sí mismos se otorgaron justos en la derrota de la más digna de las batallas,
mientras rebaños son conducidos por ovejas enfermas, y confusos los pastores,
vista al suelo, y suelo, y suelo, así van sus ojos, caminan a cuatro patas sin saberse.

A Ismael Loperena

Tierratrece